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Protegiendo a los últimos leones del Maasai Mara

Restos de una vaca masai víctima del HWC en el área de Maji Ya Fisi.
El conflicto del ser humano con la fauna salvaje (Human Wildlife Conflict), con sus siglas en inglés HWC, no es un fenómeno nuevo ni muchísimo menos, pero sí que es un problema que está en auge motivado por diversos factores, uno de ellos es el incesante crecimiento de la población humana que ejerce una enorme presión sobre el frágil ecosistema que le rodea y, por ende, sobre la fauna salvaje.
Este no es un problema que se de exclusivamente en la reserva de Maasai Mara ya que cada año aumenta un poco más él crecimiento poblacional en prácticamente todo el continente africano, pero lo que sí es cierto es que en la reserva keniata cada año la situación es peor que el anterior fruto principalmente de la pérdida del hábitat de los grandes depredadores principalmente porque le hombre interfiere con el pastoreo en las zonas de la reserva, zonas donde está prohibido introducir las reses.
Es cuestión de tiempo que el choque hombre-animal se de con casi siempre la misma víctima: el depredador.
En Maasai Mara, desde tiempos ancestrales, depredador y hombre han convivido con cierta armonía pero con el paso de los años debido principalmente a esta incesante presión que el ser humano ejerce sobre las zonas protegidas de la reserva así como por la reducción del propio hábitat de la fauna silvestre, este conflicto se ha ido agravando año tras año lo que ha provocado que el número de leones que caen víctimas de este conflicto, ya sean lanceados o envenenados, haya aumentado exponencialmente.
El Gran Ecosistema del Maasai Mara alberga casi unos 3000 kilómetros cuadrados de los cuales la mitad corresponden a la propia reserva y el resto a las conservaciones colindantes. Si consideramos que el número de leones ronda los 850 ejemplares aproximadamente, esto nos da una densidad de entre 25-30 leones por cada 100 kilómetros cuadrados. Estos datos muestran dos cosas: por un lado, que la población de leones del ecosistema de Maasai Mara es muy saludable con una de las mayores densidades de leones por cada 100 kilómetros cuadrados de las más altas de toda África. No es de extrañar con estas cifras que el Maasai Mara esté considerado como el mejor enclave del continente para el avistamiento de estos majestuosos animales. Pero por otro lado, si consideramos el reducido tamaño de la reserva y que en su interior habitan los masais, que son un pueblo eminentemente ganadero, y que la presión que estas reses ejercen sobre la reserva está acercándose al límite de lo soportable, la tensión entre depredadores y el ser humano cada día es más palpable con incidentes prácticamente a diario.
Tristemente esta es una realidad innegable de esta icónica reserva keniata. La alta frecuencia con la que los depredadores del Mara (leones, hienas y leopardos principalmente) atacan ganado masai aunado a las constantes y continuas incursiones de las reses masais en las zonas protegidas nos hace vislumbrar un futuro no muy alentador y nos lleva a plantearnos una duda: ¿están lo suficientemente capacitadas las autoridades locales para mitigar este ancestral conflicto sin que el depredador sea siempre quien pague los platos rotos de esta confrontación?.
Algunas medidas que ya se han implementado años atrás para poder reducir los ataques de leones (y del resto de depredadores) al ganado masai y evitar así represalias por parte de los ganaderos han sido las compensaciones económicas, el uso de barreras disuasorias (tales como luces en las bomas), uso de telemetría o monitorización con determinados ejemplares a los que se les ha puesto un radio-collar de seguimiento (a dia de hoy, sept./2025, son 9 los ejemplares que están siendo monitorizados para un estudio más exhaustivo de sus movimientos). Todas estas medidas, si bien es cierto que han contribuido para dar pasos al frente y evitar un conflicto con el ser humano, no han servido para poner fin a este conflicto.
Sin ir más lejos, a principios de 2025 en el área de Oloolaimutia, al sureste de la reserva, 4 leonas de una misma manada (Sopa pride) y uno de los dos machos dominantes de la misma (Osopia), así como una docena de hienas, fueron envenados muriendo todos ellos. Resultado: la manada perdió 4 leonas lactantes, cazadoras además de uno de sus dos machos. Su hermano tuvo que huir al estar en inferioridad numérica para defender la manada frente a otras coaliciones de machos. La manada, como era de esperar, fue tomada por nuevos machos. Con esto queremos decir que no es solo la muerte de los leones envenenados en este caso que ya de por sí es de extrema gravedad sino que el resto de la manada ha quedado condenada a su suerte al perder a uno de los machos protectores. Si hubieran tenido cachorros todos hubieran sido asesinados por los nuevos machos. De nada sirvió que el macho envenado (Osopia) tuviera un collar de seguimiento.
Si bien es cierto que cada día hay más ONG´s que surgen para intentar luchar y poner fin a este conflicto, el problema persiste y muchos leones siguen cayendo año tras año víctimas de este ancestral conflicto Hombre-León. ¿Qué está fallando? Desgraciadamente, el Maasai Mara cada vez más está siendo noticia por la matanza de leones que no por su verdadera esencia que no es otra sino la legendaria migración anual que cada año tiene lugar en sus planicies entre los meses de julio y octubre y esto ha de revertirse pero ha de hacerse de manera urgente.
Para empezar, la base de toda solución se encuentra en la educación. Inculcar a las futuras generaciones masais que los valores conservacionistas son el verdadero activo de la reserva es fundamental. La comunidad masai tiene que comprender que un león vivo vale muchísimo más que uno muerto y esto, desgraciadamente, aún no se ha logrado. Cierto es que cada día tanto los guías como lo pastores y ganaderos están más concienciados que el verdadero activo de la reserva radica en su fauna y que para el equilibrio de esta los depredadores juegan un papel fundamental, aún estamos lejos de que este sea un pensamiento generalizado. Sólo cuando alcancemos este día podremos decir que habremos empezado a ganar la batalla pero por ahora no lo estamos haciendo, ¿por qué?.
En primer lugar hay que comprender que para el masai el ganado lo es todo. Es su sustento de vida y una sola pérdida de una res puede suponer un antes y un después en su vida diaria, por ello el recibir una compensación por cada pérdida de ganado a manos de los depredadores (no solo leones sino también hienas y leopardos, e incluso guepardos ocasionalmente) es crucial. El problema radica en que estas compensaciones o llegan muy tarde por parte de las administraciones locales o nunca llegan en el peor de los casos y es en este punto cuando los pastores masais optan por tomarse la justicia por su mano como venganza lanceando o envenenando al depredador.
Un ganadero que acaba de perder una vaca, una cabra o una oveja, cuando no varias, no puede perder la esperanza de cobrar una indemnización por parte de las autoridades pertinentes porque el trámite para ello sea muy complicado, lento y lleno de trabas. El ganadero pierde toda esperanza de reembolso de su res pérdida y opta por ajusticiar al culpable. Aquí es donde surge Save The Lion , que nace con el objetivo de preservar a los últimos leones del ecosistema de Maasai Mara abogando por equilibrar este conflicto de manera que optamos por pagar in situ la res abatida (ya sea consecuencia de leones o cualquier otro depredador). Pero no solo nos limitamos a pagar el ganado matado sino que abogamos por la educación y concienciación de las comunidades locales haciéndolas entender que el activo más valioso de este grandioso ecosistema es su fauna y en ella el león es quien sostiene todo el equilibrio de la cadena trófica. SIN LEONES NO HAY FUTURO.
Los principales factores que afectan a la depredación del ganado son 3:
En la ilustración de arriba podemos apreciar la presión que ejerce el ganado masai sobre las lindes de la reserva y las conservaciones adyacentes. Se puede observar como en un área en concreto en las lindes de la reserva (Maji Ya Fisi, tristemente conocida por muchos por ser una zona de elevado conflicto con los leones con resultados devastadores para estos) es muy alta. En esta zona, dos de los leones más icónicos de la reserva en los últimos 10 años, Olobor y Lorkulop (2/5 Black Rock boys) fueron asesinados en enero de 2024 y 2025 respectivamente por pastores masais.
En la ilustración de abajo podemos apreciar el comportamiento de 9 leonas que están siendo monitorizados para un mayor seguimiento de sus movimientos. Son ejemplares pertenecientes a manadas diferentes a lo largo y ancho del ecosistema de Maasai Mara. Al mismo tiempo se puede observar el movimiento de reses masais (un total de 66 ejemplares que están siendo monitorizados). Se puede observar claramente como el ganado irrumpe ilegalmente en zonas prohibidas al pastoreo.
En la ilustración de abajo observamos como cada una de las leonas monitorizadas se ha incursionado en áreas de ganado durante el primer cuatrimestre de 2025. En algunas casos podemos observar que el número de incidencias de alguna de las leonas monitorizadas se produce prácticamente a diario.
Pero no son los leones quienes monopolizan los ataques al ganado, también hienas y leopardos tiene su cuota de participación, incluso guepardos en ataques esporádicos. En el gráfico de abajo, por sorprendente que puedan parecer los datos, se refleja que nos son los leones quienes lideran los ataques e incidencias con el ganado masai. Este lugar corresponde a las hienas que con más de 30 casos reportados en ese período lideran el ranking de ataques durante el primer trimestre de 2025. Incluso los leopardos están ligeramente por encima de los incidentes reportados por leones.
En la ilustración de abajo podemos observar el ganado que ha sido atacado o matado por los depredadores en el primer trimestre del año. En el se aprecia como las mayores víctimas han sido las cabras, seguidas por las ovejas, vacas y por último, los cánidos.
El conflicto hombre-depredador (HWC) es la verdadera lacra de esta icónica y prestigiosa reserva. Se están dando pasos en la dirección correcta pero aún estamos muy lejos de poder decir que hemos puesto fin a ello. La única vía para poder lograr una “cierta” armonía y equilibrio entre ambas partes pasa por fomentar la tolerancia desde la educación, la concienciación y el respeto mutuo. Abordar el problema con soluciones precisas y eficientes, sin largos e interminables procedimientos burocráticos que impiden a los pastores ser compensados por su ganado abatido. Sólo encontrando un equilibrio en el que ambas partes salgan beneficiadas, o al menos no perjudicadas, es el único camino para que poco a poco las comunidades locales aprendan y valoren que un león vivo vale muchísimo más que uno muerto. Save The Lion hace ya algunos años inició este camino para encontrar este equilibrio tan necesario para el futuro del Maasai Mara.
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