Lorkulop con su célebre cicatriz fruto de una lanza masai. Foto: Abdelrahman Hassanein

A nadie se le escapa que el conflicto hombre-león es una consecuencia directa de la reducción del hábitat de los leones.

 

Si al incremento poblacional que lleva consigo una mayor ocupación en los sectores ligados a la agricultura y el pastoreo le sumamos la pérdida de hábitat por parte de los depredadores fruto del expansionismo ganadero, la tala de árboles, el cambio climático o la incesante presión humana el conflicto está servido.

 

Si además añadimos a esta situación ya de por sí muy tensionada que en el Maasai Mara los depredadores han de convivir con el ser humano y el ganado de este, la situación se puede volver aún más complicada para los primeros. Sólo en los últimos 20 años más de 300 leones han caído en Maasai Mara fruto de los conflictos con el ser humano.

 

Maasai Mara es a día de hoy una zona muy tensionada; por un lado, debido a la alta densidad de depredadores que hay en este ecosistema estando a la cabeza de África es este aspecto; y por otro, debido a la excesiva presión que las reses masais ejercen sobre las propias zonas protegidas del ecosistema.

 

Un claro ejemplo de ello fueron los trágicos y recientes incidentes que sufrieron dos de los leones más icónicos de la reserva que dieron la vuelta al mundo dando a conocer el difícil momento que los leones atraviesan en este destino tan aclamado por los safaris turísticos.

 

Estos leones eran Olobor y Lorkulop. Ambos eran miembros de la coalición más famosa y seguida de la reserva: Black Rock que dominan la manada Rongai, una manada muy bien conocida por los turistas, no sólo por su tamaño sino por ser su facilidad para cazar búfalos y dejar a todo aquel que visitaba el Mara recuerdos imborrables en el alma. Ambos leones fueron víctimas del conflicto con el ser humano y fueron asesinados en enero de 2024 y 2025 respectivamente.

El conflicto hombre-león en Maasai Mara siempre ha existido y erradicarlo por completo se antoja un objetivo muy poco realista. Hombre y depredadores han coexistido desde hace miles de años en más o menos armonía pero el cariz que ha tomado este conflicto en los últimos lustros empieza a ser muy preocupante.

 

La única manera de que un pastor masai que ha visto matada una res a manos de depredadores, ya sea una esta una vaca, una cabra o una oveja es que esta pérdida venga acompañada de una compensación económica pero que dicha compensación no se pierda en un laberinto de trámites burocráticos que puede durar meses como ocurre en muchísimas ocasiones, sino que esta pérdida sea compensada sobre la marcha. Sólo así eliminaremos las ansías de venganza del pastor hacia los leones u otros depredadores.

 

En Save The Lion apostamos por este modelo de compensación, abonando sobre la marcha e independientemente de si la res abatida ha sido a mano de leones, hienas o leopardos. En los últimos 3 años hemos compensado a más de medio centenar de ganaderos que han visto como su principal activo ha sido atacado por depredadores.

En la ilustración de arriba extraída de Nature Communications del estudio “ Una evaluación espacial panafricana de los conflictos de los humanos con leones” se puede observar como la región correspondiente al África del Este es la zona más tensionada en cuanto a los conflictos entre humanos y leones en todo el continente africano donde alcanza puntos críticos en el sureste de Kenia, norte de Tanzania y suroeste de Uganda. Casualmente esta región de África como se puede observar en las figuras 1 y 2 de este gráfico también alberga las áreas de mayor densidad de ganado por cada 10000 kilómetros cuadrados de África y las zonas demográficamente más pobladas. Con estos datos el conflicto está servido.